lunes, 18 de octubre de 2010

C'mon Mich

Hay casos extraños en el mundo del fútbol, de cracks que por unas razones o por otras no funcionan de vez en cuando. A primera vista se ocurren casos como Forlán en el Manchester United, Owen en el Real Madrid, Nilmar en el Olympique de Lyon o el que me incumbe hoy, Mikel Arteta en la Real Sociedad. 
Mikel Arteta, donostiarra de la cantera del Antiguoko, de la gran generación que vio crecer a los Alonso, Iraola y el mismo Arteta. 
Tras sus grandes actuaciones con el club celeste emigró a La Masía para seguir haciéndose grande, hasta el punto de acabar antes de los 20 jugando para el Paris Saint Germain y erigiéndose en el mediocentro del club parisino.
Después de triunfar en Francia, Arteta llegó a Escocia, al Glasgow Rangers donde consiguió una Scottish Premier League en el último partido tras marcar un penalty el donostiarra. 
Llegó por fin el momento que Arteta esperaba desde niño, la vuelta a casa. 
Volvió a Donostia con la vitola de estrella, coincidió de nuevo con Xabi Alonso, aunque tan sólo fue un mes, hasta que el tolosarra emigró a Liverpool, después Arteta hizo lo mismo casualmente. 
En casa y con el mítico 10 de De Pedro a la espalda, Mikel Arteta vio como ciertos personajes le cerraron la puerta del vestuario de Anoeta. El primero fue Amorrortu que nunca confió en el fino mediocampista, después algunos compañeros que lo trataban mal por considerarlo una "estrellita", por ser el prototipo de donostiarra pijo de toda la vida. 
Nos tuvimos que quedar con los jugadores que le echaron y Arteta acabó marchando a Liverpool, para jugar en el Goodison en el Everton.
Tras seis meses en las que encandiló a la afición de los "Toffee" el conjunto inglés desembolsó 3 millones de libras para hacerse con el jugador donostiarra.
Desde aquel mismo día Arteta volvió a ser feliz, ha vuelto a ser un crack, todos los años llama a gritos a la puerta de la selección, el Atlético de Madrid y el Sevilla se han planteado su fichaje en diversos veranos, incluso el FC Barcelona se ha replanteado su vuelta, lo cual sería una recompensa a la gran carrera, salvo en San Sebastián, que ha llevado Mikel Arteta. 
Yo quiero que Arteta acabe jugando en un club grande, sin menospreciar al Everton por supuesto y también, que el bueno de Mich acabe vistiendo La Roja, sería una gran injusticia que no la vistiera. 
El golazo de ayer frente al Liverpool es una muestra más de que la lesión que le tuvo un año alejado del verde está olvidada. 
La estrella de Arteta seguirá luciendo mucho tiempo, porque es lo que es, una estrella con escaso reconocimiento.

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