jueves, 14 de abril de 2011

Hemos venido a fusilaros...el resultado nos da igual


Para entender este cántico debes de ser uno de ellos, de lo contrario no tiene sentido, no tiene lógica, no es bonito. Pero si eres del Frente Atlético y ves a un equipo vasco saltar a “tu” Vicente Calderón, casi te olvidas hasta de pedir que Gil Marín y Cerezo abandonen la orilla del Manzanares. Es mejor meterse con los vascos, ya que sólo vienen dos veces, una el Athletic, el club del que se originó el Atlético para quien no lo sepa, y la otra vez la Real Sociedad.
Estos dos equipos son, probablemente, los que mas odia el Frente y al revés lo mismo. El Atlético es el club más odiado por estas dos aficiones, razones hay varias pero todos tenemos conocimiento de unos cánticos que nos hacen querer poco a este grupo.
8 de diciembre de 1998, el Atlético de Madrid recibe a la Real en un partido de Copa de la UEFA, pocas horas antes y en los aledaños del Manzanares, Ricardo Guerra, aficionado del C. Atlético de Madrid apuñala a Aitor Zabaleta.
El joven aficionado de la Real se marcha corriendo del local al que los atléticos han ido a buscarlos, poco después cae al suelo y se da cuenta de que ha sido apuñalado, Aitor murió y la Real tuvo que jugar el partido. El jugador, por aquellos tiempos y posteriormente capitán de la Real, Iñigo Idiakez, era amigo del asesinado y no supo de la gravedad de lo acontecido…hasta después del partido. Aitor Zabaleta murió a eso de las 3 de la madrugada en Madrid, después del partido sí, pero, como los jugadores dijeron, ellos no sabían qué había pasado, que había habido problemas sí, que había alguien en el hospital también, que había sido apuñalado no.
Aitor Zabaleta animando a la Real
El partido lo perdió el conjunto de Bernd Krauss tras una prórroga pero era lo de menos, se creó una herida, un precedente para quien quiera llamarlo así, el todo vale se puso en marcha.
Desde 1998 hasta 2011, con la salvedad de los años en Segunda pasado por ambos equipos, dos el Atlético y tres la Real, cada partido del conjunto donostiarra en el Manzanares ocurre lo mismo.
Con la música del celebre “alcohol alcohol alcohol, hemos venido a emborracharnos y el resultado nos da igual” que cantaba la afición del Cádiz en la tacita de plata el Frente grita: “Vascos, vascos, vascos, hemos venido a fusilaros y el resultado nos da igual”. Da igual que sea la Real, que sea el Athletic de Bilbao.
Cuando llega la Real los cánticos se multiplican, se oye: “Por eso yo he venido a pinchar al guarro de la Real, no nos engañáis Aitor Zabaleta era de jarrai”. Tampoco me alegra escuchar “puta ETA, puto Zabaleta” ni “puto vasco el que no bote”

Creo que el más insignificante resulta el “puta ETA”, porque en eso, aunque no nos crean, estamos casi todos de acuerdo.

Mi duda es, ¿por qué hasta hoy, jueves, no he oído, leído, visto, nada de los cánticos del domingo? Ha sido José Ramón de la Morena el que ha denunciado los cánticos, los ha denunciado a la vez que denunciaba los que sufrió ayer, racistas, Adebayor en Londres, pero por lo menos lo ha hecho.
Cuando el Athletic visitó el Calderón este año, llevándose los tres puntos además, las cámaras de Canal Plus captaron a Gurpegi, capitán del Athletic, pidiendo al colegiado del encuentro que pusiera en el acta todo, los cánticos anti-vascos y los que iban también contra Gurpegi por su positivo en 2002.
Gurpegui al ser sustituido manda un recado al Frente
El árbitro no puso nada en el acta y quedó en evidencia porque había quedado grabada la petición de Gurpegi.
Vía twitter también pude ver que un periodista, de la SER también, Yago de Vega, que en los fines de semana conduce El Larguero, denunciaba los cánticos, algo es algo pensé. Pero los cánticos quedaron impunes, ni siquiera una triste portada del señor Inda, una portada que si dio a los cánticos de “españoles hijos de puta” que se escucharon en Anoeta cuando vino el Atlético.
Ni de lejos defiendo estos últimos, soy aficionado y socio de la Real Sociedad desde hace diez años y ahora, cada dos semanas, acudo al campo con la camiseta que un manchego me regaló el día que nos humilló el Almería en Copa, ese manchego que es mi ídolo, el gran Diego Rivas. Esto sirve para demostrar que no soy tampoco de los que gritan contra los españoles, ni lo seré nunca.
Tan lamentables son unos gritos como otros pero aquí, “sólo” se escuchan cánticos como el citado y otro metiéndose con Aragón, da igual que el Zaragoza juegue en Málaga, nosotros a por ellos, en el Calderón, lamentablemente se escuchan más.
Parece que sólo es importante cuando gritan “Mourinho muérete”, otro cántico desafortunado y totalmente denunciable, pero no el más grave. Jactarse del asesinato perpetrado por uno de ellos y además mofarse es de la más baja calaña. Si a todo esto le sumamos cantar “ea ea ea, Puerta se marea” cuando el Sevilla FC acude al Calderón quedan muy pocas ganas de ir a ver a tu equipo a ese campo, aún y todo, esto lo escribe alguien a quien el Atlético le gusta como club, como equipo y a quien no le disgusta el ochenta por ciento de esa afición, lástima que el otro veinte deje tanto que desear.

No puedo acabar estas líneas sin recordar la memoria del asesinado, Aitor Zabaleta beti egongo zara gurekin.
De Puerta, ¿qué puedo decir que no haya dicho ya? Estuve con él, cinco minutos no más, tres días después de su gol al Schalke, pero valieron para darme cuenta de que ese chaval valía como persona. Agradable, callado, casi cortado porque siendo canterazo le había reconocido Antonio me dio las gracias tres o cuatro veces al darle la enhorabuena por ese zurdazo del jueves noche, Puerta siempre estará presente en nuestros corazones.

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