viernes, 4 de mayo de 2012

Más de 400 veces gracias, Mikel


Si me preguntáis con qué me quedo de estos catorce años de Mikel Aranburu en la Real puedo decir mil cosas. Me acuerdo de Aranburu con el 27 en la espalda de una camiseta que le quedaba grande y regateando a todo el que se pusiera delante de él. Me acuerdo de que le tiraban al suelo y se levantaba rápidamente y con el balón controlado, por supuesto.

No podemos pasar por alto la entrada de Oriol que le reventó la rodilla ante el pasotismo  de Pino Zamorano que ni siquiera pitó la falta.

Sería injusto olvidar algunos gestos que no debió hacer como plantarse antes de la presentación en los vestuarios de Zubieta pero hoy, por encima de todo, me acuerdo de que Mikel Aranburu renovó su contrato con una Real medio muerta que tenía pie y medio en Segunda. 

Dicen de él que llenaba más campos en juveniles que Oskitz Estefanía que marcó una época en las categorías inferiores realistas y puede decir orgulloso que ha jugado la Copa de la UEFA y la UEFA Champions League con su equipo de toda la vida, la Real Sociedad.

Como él mismo dijo ayer, entró en Zubieta con 13 años procedente del Lagun y ni se imaginó llegar algún día al primer equipo. ¡Vaya si lo hizo!

Este pasado mes de abril llegó a los 400 partidos de liga con la camiseta txuri urdin y lo hizo como titular y es que, a pesar de haber perdido importancia en el equipo, Aranburu seguía teniendo mucho fútbol en las botas como demostró el pasado sábado bailando a Colsa en la jugada del 1-0 de Griezmann.

Mikel ha llevado la camiseta de la Real en Praga, en Turín...y en Ferrol en Segunda por lo que representa lo que ha sido la Real durante los últimos años. Vivió el amargo trago del descenso siendo suplente en un equipo en el que no había un pivote mejor que él y la alegría del ascenso sí que la vivió desde el verde, donde deben estar los capitanes.

Hay algo que llama la atención de Mikel Aranburu y es su sorprendente capacidad para meter goles de bandera. Si bien es cierto que ha fallado goles claros, no podemos olvidar sus golazos que han sido mucho. Este año marcó un gran gol en Villarreal tras regatear en el área y cruzar con la derecha, su pierna buena aunque la mala para los goles. 

¿Hay alguien que no recuerde su gol en Salamanca? ¿Sus goles en San Mamés? Ambos goles significaron el 1-1 final en el derby. Uno de ellos en el partido de infausto recuerdo el año del descenso.

El año pasado marcó el gol más importante del año. Tamudo y Llorente marcaron más, pero el más importante se lo reservó para sí el capitán. Corría el minuto 87 de la 36ª jornada de Liga y la Real empataba en Anoeta contra el Zaragoza cuando Griezmann lanzó un córner que rechazó la defensa maña...le quedó a Aranburu que selló media permanencia con la ayuda de un defensa. Su imagen con el puño en alto, siendo como es un tipo francamente inexpresivo en el campo, quedará en el recuerdo siempre.

Para llegar a los cuatrocientos partidos hay que tener suerte con las lesiones y Mikel la ha tenido salvo en dos ocasiones. La ya mencionada entrada criminal de Oriol que le reventó la rodilla y una rotura de peroné en un partido frente al Celta en la Liga Adelante. Aquel 2 de mayo que el mundo recordará por el 2-6 del Barcelona al Real Madrid y los realistas por el celebrado gol de Necati, a Mikel le rompieron el peroné de una patada al taponar un disparo de Dinei.

Se va la bandera de la Real. Sin su fan más importante, siendo más bien crítico con sus malas actuaciones de estos últimos años, he de decir que ver la rueda de prensa de Aranburu ayer me emocionó. Mikel representa lo que para mí es y ha sido la Real, el primer equipo. Él pudo irse y no quiso, igual que Prieto, porque lo primero es la Real y ciertamente, no alcanzo a recordar partidos anteriores a su presencia en el primer equipo. Ni siquiera le recuerdo con el 29, mi primer recuerdo es ya con el 27 a la espalda y haciendo diabluras con el balón. 

Ayer, día en el que su mejor compañero en la medular, el gran Xabi Alonso, celebraba su primera liga, nuestro capitán decía adiós y lo decía serio, saliendo rápido porque parecía a punto de echarse a llorar. 
En la 2002-03 compartieron la medular y llevaron al equipo al subcampeonato bajo su batuta. De aquella temporada, recuerdo una jugada en la que Mikel se deshizo de tres centrocampistas del Rayo en Anoeta con un quiebro, un amago...que les dejó rotos a los vallecanos. Fue el día del 5-0.

El finde que viene recibirá su homenaje, su merecido y emotivo homenaje y el club le impondrá la medalla de oro de la entidad, no es para menos.

Bihotz bihotzez, mila esker Mikel eta sorte on.

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