domingo, 8 de julio de 2012

Las lágrimas de un ídolo


Se acabó. El sueño francés de Samuel Sánchez se tornó en pesadilla en la octava etapa del Tour de 2012.

El campeón olímpico de ciclismo en ruta se fue al suelo quedando casi cien kilómetros para la meta en una etapa que le iba como anillo al dedo. Todo indica a un frenazo de Jorge Azanza para no atropellar a un aficionado que hizo que Samuel frenara bruscamente y se fuera al suelo. Debido al frenazo del propio Samuel, Valverde se le cayó encima y el quinto clasificado del pasado Tour ya no pudo levantarse solo.

Samuel se une a una lista de bajas naranjas en las que ya estaba Amets Txurruka y Mikel Astarloza y a la que hoy también se ha sumado Gorka Verdugo. El ciclista de Euskaltel siempre ha hablado de que para ganar el Tour hace falta algo más que una buena preparación, que hace falta suerte y días como hoy vienen a reafirmar sus palabras. 

El año pasado se vio cortado en la primera etapa y cedió un minuto y medio que fue decisivo en su manera de correr durante todo el Tour. Sin embargo, ganó en Luz Ardiden y además fue segundo en Plateau de Beille y en Alpe D'Huez, este año se marcha con más pena que gloria tras no encontrarse ayer y caerse hoy.

Las lágrimas de Samuel están más que justificadas ya que el dolor que sufría era doble al estar los Juegos Olímpicos a poco de disputarse. El todoterreno asturiano alcanzó la fama mundial en Pekín y puede que no esté en Londres para intentar revalidar la medalla de oro. 

Hace poco más de un mes, Samuel también fue noticia por una caída, en el Dauphiné, que muchos pensaron le dejarían sin Tour. Las imágenes que llegaron de un Samuel retorcido por el dolor, llegando a veinte minutos del ganador de la etapa y necesitando ayuda para entrar en el autobús del equipo no eran nada halagüeñas pero Samu es diferente y al final pudo tomar parte en la salida de Lieja. El prólogo no le salió bien pero mientras otros se iban cayendo, sus propios compañeros probaron el asfalto antes que él, parecía que Samuel estaba teniendo esa suerte que pidió el año pasado y que éste tampoco le ha llegado.

Volverá en 2013 con 34 para 35 años y está claro que el Tour el año que viene le seguirá debiendo una, una bien grande después de lo visto hoy. El Tour le ha dado todo, pero también se lo ha quitado. El año pasado pudo perder el podio el primer día, este año pierde todo, absolutamente todo, por una caída evitable y en 2003 se fue a casa al llegar fuera de control en Alpe D'Huez...el día que ganó Iban Mayo. De hecho el coloso alpino es el que más le debe. Después de ese fuera de control se juró que volvería y volvió...para ser segundo en la mítica cima dos veces. Dos segundos, dos tiros al palo, ya le toca marcar.

El año que viene volverá con más ganas que nunca y con Alberto Contador de aliado, igual que el año pasado, dispuesto a hacer verdaderas escabechinas en el pelotón, cuesta arriba y cuesta abajo, que para eso es un maestro bajando como un kamikaze. 

Ánimo Samuel, eutsi Samu, zurekin gaude, beti egon gara eta beti egongo gara.

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