jueves, 6 de febrero de 2014

González Bis, Iñigo y Elus, siempre Elus



Que González González puede decantar la balanza en contra de la Real es algo que cualquier persona asumía ayer a las 21:59 horas de la noche. Le conocemos y sabemos lo malo que es. Tantos fallos hacia el mismo lado no parecen casualidades, claro. El Camp Nou, igual que el Bernabéu y el Calderón, e incluso San Mamés, es de ese tipo de campos en los que pasan cosas raras. Goles en fuera de juego, penaltis inventados en contra y no señalados a favor...pues eso. 

Que a Iñigo se le puede ir la cabeza y mandar a tomar por culo al árbitro, algo tan evitable como comprensible en el momento, también se podía dar y por último lo más factible: que Elustondo la liara era factible, muy factible. 

Lo que no podíamos imaginarnos era que esas tres cosas se iban a dar de golpe y que todo pasaría en un minuto. González González, mezquino y rastrero como pocos, no quiso expulsar a Busquets por mandarle a tomar por culo, tampoco quiso expulsar a Mascherano como consecuencia del claro penalti que el argentino cometió sobre Carlos Vela y más adelante, en la segunda parte, tampoco quiso sacarle la segunda amarilla a Busquets, ni siquiera pitó la falta, cuando el pivote del Barcelona llegó más tarde que Vela a un balón dividido y le dio una patada sin balón al mexicano en el tronco superior. Lo dicho, este sujeto, que fue de los pocos que no vio en Anoeta falta cuando Zigor Goikuria le rompió la tibia y el peroné a Iñigo Díaz de Cerio, la volvió a liar. Tampoco vio falta cuando Gregory Arnolin le rompió la nariz a Zurutuza en el 5-1 al Sporting. Obviamente el central francés no fue a hacer daño al colorado pero que la falta era como un piano lo vieron todos. Bueno, él no.

Ayer dio una lección de cómo dirigir un partido. Dirigir que no arbitrar. Le faltó pitar un penalti en contra para culminar su canallada que llegó a sacarle una tarjeta a Eñaut Zubikarai por perder tiempo. Lo que faltaba. Fue raro que no pitara el penalti de Carlos Martínez cuando un centro le dio en el brazo en el tramo final. Era su guinda.

No menos desacertado estuvo Elustondo. Cuando supimos que iba convocado muchos temimos por la eliminatoria porque el gran Gorka I de Beasain no va convocado porque sí, va para jugar. Y jugó. En el 1-0 pudo hacer más pero era mejor quejarse por un fuera de juego que él mismo rompía en vez de tirarse al suelo con todo para tapar el tiro de Busquets. Ni que esto fuera una semifinal de Copa del Rey.

Claro que lo peor estaba por llegar. Hasta hoy cuando preguntaban por qué no querían a Elustondo, además de sus lesiones, muchos hablaban de su vida nocturna, de su afición por Bataplán, del Gabbanazo de hace dos años y del Castillazo, cuando Xabi Castillo fue detenido borracho la semana previa del derby...conduciendo el coche del Lampard de Beasain. Deportivamente había y hay motivos. Elustondo es poco intenso, juega de pivote y pierde su posición porque siempre quiere meter su golito, llega más de lo que contiene y destruye el fútbol de su equipo más que el del rival. Lo dicho, una joyita.

Ayer dio una lección más. El gol de Zubikarai es mala suerte, no podemos obviarlo pero claro, la mala suerte, igual que la buena, hay que buscarla y Elustondo llama a sus puertas a golpes. ¿Qué clase de jugador puede despejar ese balón hacia el centro de donde viene la jugada? Fue Zubikarai pero perfectamente pudo ser Alexis el objeto del rebote que llevara el balón a la red. Él y solo él podía hacerlo. Cuando parecía complicado fallar más, Elustondo nos sorprendió a todos. 

Lo de Iñigo es difícil de analizar. Es difícil porque soy consciente de que yo habría hecho lo mismo. Un minuto antes ves un penalti claro que además era roja y te molesta. Te meten un gol y se te calienta la boca. Tienes que evitarlo y es un gran fallo sí, pero lo entiendo. Tiene sangre. Es de los pocos que la tiene.

Iñigo es internacional pero se le olvidó el pequeño detalle de que ayer representaba a la Real y que con ese escudo sobre el corazón no se le permite mandarle al árbitro a donde tenía que irse. Otra cosa es que lo haga Busquets que lo hizo pero no pasó nada. El pivote culé lo hizo, además, protestando una amarilla tan clara como la falta que cometió sobre Zurutuza. Lo dicho, mucho fútbol y más cara.

Xavi e Iniesta protestan la clara expulsión de Piqué en Anoeta
Hoy escribe Mikel Recalde y tiene razón, que la imagen macarra del Madrid de Mourinho, Coentrao o Pepe le ha venido de cine a un Barcelona que a cada falta, rodea al trencilla con tres o cuatro jugadores pidiendo su justicia. La mala fama la cargan en Madrid no sin razón, pero el Barcelona maneja el otro fútbol tan bien como Pepe o Ramos.

Para acabar no me voy a callar lo que pienso del Camp Nou. Ayer estuve a punto de dormir vestido del Manchester City y deseo mucho más que antes del partido que los citizens eliminen a los culés en la Champions. Hablan de los valors del Camp Nou y no puedo hacer más que reírme de un público poco entendido como ese. El campo del Barcelona está lleno de asiáticos que van al campo con prismáticos y con cámara de fotos y ayer los pocos culés de verdad, que alguno habrá, pitaron a Vela al ser sustituido y más con Canales cuando debutó con la camiseta realista. No olvido que dedicaron cánticos de 'Tamudo muérete' al delantero catalán cuando jugó allí con la Real y diré lo mismo que ayer, tanto que hablan de seny, pit i collons...pues eso.

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