miércoles, 12 de febrero de 2014

No faltéis, todos a Anoeta


 Escribo esto a 21 horas de la histórica cita que mi equipo jugará esta noche. Y lo escribo a más de 400 kilómetros de mi asiento, de mi casa, de Anoeta.

Igual que Griezmann, yo tampoco había nacido la última vez que la Real jugó una semifinal de Copa y cuando era pequeño escuchaba a esa gente que se quejaba porque la Real quedaba octava. Solo octava, decían. Se echó a Irureta por ser triste...justo antes de ponerse a los mandos del Superdepor.

Los recuerdos más bonitos que tengo de la Real se dividen en cuatro temporadas diferenciadas por diez años. Casi nada. El 1 de junio de 2003, el día que Jauregi se metió aquel gol en propia frente al Valencia me repetí mil veces que para saber ganar había que saber perder y que la Real volvería a luchar un año después por la Liga y se alzaría con el título...como pasó el año anterior del gol de Zamora. Un gol que, obviamente no viví, pero que me pone los pelos de punta cada vez que lo veo.

Tras aquella fatídica noche de Vigo en la que cumplí 13 años cinco minutos antes de que se acabara aquel 3-2 que nos dejó sin Liga, la Real no volvió a luchar un título pero vino la Champions y, al menos, pude ver a la Juventus de Turín en Anoeta. Cuatro años después y con Bakero, Lotina y todos los innombrables de Denon Erreala en las oficinas y banquillo de Anoeta, viví con emoción y casi ansiedad las horas previas al partido del Racing. ¿Cómo íbamos a bajar? Pues de aquella manera, de la más cruel que nunca se pudo imaginar. Porque aunque bajamos en Valencia, para mi la Real bajó en Anoeta cuando Savio falló ese penalti, cuando salimos llorando.
Solo he visto un título de la Real desde que nací y es el único que nunca quería que mi equipo ganara: La Segunda División. Fue, una vez más, el día de mi cumple cuando contra el Celta, pero en Anoeta, se ganó y se subió.

El año pasado viví la histórica temporada de la Real desde lejos, desde muy lejos. Vi en Anoeta las victorias frente a Celta y Zaragoza. Y nada más. Absolutamente nada más. Ah bueno, estuve en Getafe el día que perdimos el único partido de toda la segunda vuelta. Por eso karma te escribo a ti. Me lo debes.

La Real necesita un 2-0 y la prórroga, un 3-0, un 4-1, un 5-1...y lo merecemos. Porque hemos sufrido muchísimo en los últimos diez años. Y a ti, realista que piensas que son las 22.00 horas de la noche, que hará un frío del carajo y todas las excusas tan giputxis que se te pueden ocurrir. Vete al campo. Hazlo por ti, por la Real y por mi. Y por los miles de realistas que viven fuera de la provincia y que tendrá que conformarse con escuchar a Bakero comentar el partido entre su Barça y mi Real. Nuestra Real.

Aprovecha que el partido es las 22.00 horas para ir a recibir al equipo. Merece la pena, de verdad que lo merece, no te vas a arrepentir de estar ahí los cinco minutos que dura ese mágico momento. Vete y anima y aunque haga frío aplaude y grita. Anoeta tiene que ser una caldera. 

Estamos a un paso de una final y con la difícil tesitura de un verano en el que va a volar más talento del que va a aterrizar en Zubieta. Esta generación merece una final y yo también. Aunque no esté, estaré, sufriendo, animando, mordiéndome las uñas. Vamos Real, un pasito más, entre todos podemos.

Para acabar y por si no lo has visto, el vídeo de la Real. Emociona como pocas cosas. Casi tanto como los recuerdos que tengo de Manchester. Emoción a flor de piel. Dos colores y un sentimiento. Txuri urdin. #NoFaltes



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